martes, 31 de marzo de 2009

Institucionalizacion y marginacion. Eq 9



Institucionalización







Afuera de las instituciones







Como casi todas las cosas, el concepto
de enfermedad mental fue variando en el tiempo. Hoy a la mayoría
de los enfermos mentales no se los quiere llamar enfermos,
marginándolos así del magro amparo.







En el principio no existían
manicomios. Los primitivos creían que los factores
sobrenaturales al actuar sobre el individuo le producían los
trastornos mentales. De allí que los trataran de curar por
medio de la magia, mediante cantos, danzas, plegarias, imprecaciones.
Diversos intentos de explicación se han encontrado en los
escritos dejados por Hipócrates, Galeno, Celso y otros.







Pero estas narrativas no resultaron
convincentes. En el período llamado renacentista de lo que ha
llegado a ser nuestra cultura, y hasta bien entrada la Modernidad en
muchos lugares, se los miraba como hechiceros, se los perseguía,
torturaba o hasta se los enviaba a la hoguera. Al enfermo mental en
ese período lo consideraban endiablado o enviado del Diablo.



Una piedra en la cabeza, una condena
del alma, una posesión diabólica, un encantamiento, un
delito, una conducta antisocial, un vicio... todas estas cosas han
definido a la locura a lo largo de la historia y, sorprendentemente,
algunos de estos calificativos han perdurado hasta hace bien poco. De
hecho, se puede asegurar que nos encontramos sólo en los
albores de la consideración del deterioro mental como
enfermedad. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad y
en la mayoría de las civilizaciones, a los trastornos
psíquicos se les ha considerado una condena; a los enfermos,
culpables; y a los encargados de su atención, inquisidores,
cuya misión era librar a la sociedad del mal.







Precisamente, el origen del estudio de
la locura está íntimamente ligado a la religión.







Siempre ocurrió que no eran
locos todos los que estaban, pero hoy es más cierto que nunca
eso de que tampoco están todos los que son. Aunque, tal vez se
insista, ¿un noventa o noventa y cinco por ciento excluídos
del manicomio? ¿Hay tantos psicóticos con compromiso
orgánico? ¿Dónde están todos esos?







En la calle. ¿No los ve? Será
que los medios de comunicación no los presentan demasiado
seguido, o salen sólo como anécdota, o que los
presentan en medio de otras novedades más entusiasmantes y por
eso aún falta para que se los "construya socialmente".
Serán cuestión de preocupación en
planificaciones turísticas; neuropsiquiátricamente
están desinstitucionalizados y se los excluye de las
estadísticas. No los queremos considerar enfermos. Pero
pacientes de estos cuadros que antes hubieran sido "asilados"
hoy están juntando y vendiendo basura ("requecheo" o
cartoneo, formidable negocio para otros) o mendigando tal vez con
reparto de baratijas en el transporte público ("bondeo":
actividad desprotegida pero que deja altos ingresos) para correr a
intoxicarse enseguida con las drogas emergentes de bajo costo,
neurológicamente las más deletéreas a la vez que
más baratas: el ahora famoso "paco", el éxtasis,
el muy asequible pegamento, lucrativamente distribuídas a los
multitudinarios sectores más carecientes de la población.
Ocurre que no los construímos socialmente como psicóticos
neuropsiquiátricos, enfermos con serio compromiso orgánico
para quienes la psicoterapia es existencialmente indispensable pero
incapaz de rehabilitarlos.







La desmanicomialización tuvo
éxito, diría un cínico; ahora los manicomios
apenas atienden una fracción mínima de los psicóticos
con organicidad. Los demás, la mayoría, se mezclan con
excluídos sociales que son sólo neuróticos
(cuentan, por ello, con alguna posibilidad de atención
institucional) y con personas sin patología especial pero
marginadas. A aquella mayoría de psicóticos con
organicidad no los consideramos enfermos. Hasta en más de un
claustro universitario se desoiría a quien pretendiese
declararlos así: "no es la calle salvaje, sino la
ordenada institución llamada hospital la que cuando yo me
reciba a cambio de mi salario ha de entregarme pacientes
neuropsiquiátricos bañados y contenidos, para que yo
les provea curativa terapia".











Accediendo a la institucionalización







Tan horrible suerte atrajo la
caritativa reacción de algunos que, aun sin controvertir que
el desamparo proveniese de la misma inhabitación demoníaca,
sintieron la necesidad de reducírselo. De pura compasión,
pues, comenzaron en la misma época a fundar en Occidente los
hospitales para alienados. La cultura árabe los tenía
desde antes. Pero recién desde el siglo XVII comenzamos a
considerarlos enfermos.







No obstante, aun entonces se los tenía
por incurables: no se advertía la existencia ni se imaginaba
la posibilidad de elaborar alguna praxis específica ni
médica, ni mucho menos comunitaria o capaz de eludir el
asistencialismo eficaz para prevenir la locura, o para rehabilitar a
todos o parte de tales dolientes. Tenidos por enfermos pero
considerados incurables, estimóse lógicamente que todo
loco, que por variados motivos no pudiera ser dejado en la calle,
habría de terminar sus días en asilos o prisiones.







Durante toda la Edad Media, gran parte
del Renacimiento y, en algunos lugares, incluso hasta el siglo XVIII,
la locura fue terriblemente incomprendida. El tratamiento de los
enfermos lo realizaban principalmente los clérigos en los
monasterios. En un primer periodo, el cuidado exigía un trato
humanitario y respetuoso, aunque el estudio de las causas del mal se
abandonó en manos de la superstición y las creencias en
la posesión demoniaca. Pero, con el transcurso del tiempo, la
visión caritativa del tratamiento mental se fue endureciendo
hasta convertirse en habituales de los exorcismos, las torturas y los
encierros en calabozos.







En este negro panorama, no dejaron de
aparecer ciertas excepciones. Así, San Agustín acepta
que la razón puede modificar los trastornos del ánimo
mejor que la fuerza, y Santo Tomás de Aquino reconoce que el
alma no puede enfermar y, por lo tanto, la locura debe ser un mal
relacionado con el cuerpo, susceptible de tratamiento.











El primer hospital
psiquiátrico del mundo fue fundado en 1490 en valencia,
España.. desde entonces y hasta el siglo xix convivieron en
esos centros “enfermos veneros, libertinos, homosexuales,
blasfemos, alquimistas, hechiceros, suicidas y locos”







En las ultimas décadas los
métodos empleados en los enfermos mentales han mejorado tanto
en el aspecto medico como humano. los tratamientos biológicos,
como el electrochoque, el choque de insulina y los psicofármacos
han permitido que las escenas de enfermos agitados y peligrosos
disminuyan.







En los años setenta una
corriente denominada antipsiquiatría busco formas mas humanas
de tratar a los enfermos.















El panorama intrainstitucional







Ahora, en infortunada pendulación,
con el reciente incremento del desamparo comunitario, la violencia
social y el consecuente auge de los enfermos internados llamados
"sociópatas", la asistencia intrainstitucional a
buena parte de los psicóticos con cuadros neuropsiquiátricos
(es decir, detectable organicidad) ha vuelto a requerir consideración
criminológica – apenas despojada entre nosotros del
añejo énfasis de la Liga de Higiene en la herencia
genética, énfasis que reflorece en otras latitudes. La
nueva consideración criminológica se hizo forzosa ante
la capacidad, de estos psicóticos con organicidad, de
asociarse dentro del hospicio para procurarse escape vicario
(estupefacientes) y recursos como poder interno y dinero. La
asociabilidad en los pacientes clásicos era mucho más
reducida.







En este momento, en cambio, la
asociabilidad creció tanto que se hace prioridad cohartar la
formación intrainstitucional de bandas delictivas que
conspirarían contra la asistencia, asumiendo el efectivo
control del hospital si se lo permitiera. Aunque es claro que no
corresponde imputarles culpa ni punirlos con castigos, nuestro
problema actual (escribimos en marzo de 2006) es que no podemos
seguir idealizando a los enfermos mentales internados como personas
tocadas por el genio y separar la actual población de
pacientes neuropsiquiátricos de las inconductas y delitos
aparejados a su condición clínica.











La comunidad recurre al Hospital
Psiquiátrico para la internación de pacientes que son
Derivados por: 50% otros hospitales, 25% médicos que atendían
al pacientes, 25% Poder Judicial de la Nación.







Ingresan: Por la elección de la
familia 60%, Por intervención policial . 20%, Por derivación
judicial 10%, Por autointernación.10%







Los pacientes eligen el Hospital para
la internación: un 20% no elige el hospital psiquiatrico, el
80% que sí eligió el hospital. lo hizo en un 50% por la
buena atención y por considerarlo un hospital especializado,
el 25 % por falta de recusos económicos y el 25% porque la
familia lo conocía o tenía referencias de él.







A diferencia de otros hospitales, todo
el hospital psiquiátrico como institución se transforma
en un agente psicoterapéutico de gran eficiencia en
profundidad y amplitud por lo tanto está expuesto a padecer de
aquello que debe enfrentar: la locura con su progresivo deterioro y
cronicidad y estos problemas se hacen más agudos en las
instituciones que atienden enfermos mentales. Si bien hoy, el
objetivo principal es la estabilización de los enfermos
mentales y propiciar su enlace con la sociedad, debe diferenciarse
muy bien de aquello que le propone la estructura asilar para lo que
fue creado. pues " El asilo tiene en su organización la
misma alienación que sus pacientes" (3) Cosificación,
pérdida de identidad, contactos sociales empobrecidos,
monotonía con fuerte deprivación sensorial,
empobrecimiento y vaciamiento de su condición humana. ( signos
también de la estructura psicótica con la que trabaja)























Antipsiquiatría y
desinstitucionalización







La reclusión de los enfermos
mentales en asilos y el inicio de algunos tratamientos empíricos
determinaron una brecha importante en la comunicación entre el
médico y el paciente mental que confluyó en un
movimiento heterodoxo dentro de las diferentes corrientes médicas
denominado Antipsiquiatría. Esta corriente, opuesta al modelo
impositivo, surge a mediados del siglo XX como respuesta al proceso
de exclusión social sufrido por los enfermos mentales y al uso
controvertido (aunque en ocasiones eficaz) de nuevos métodos
terapéuticos como la Terapia electroconvulsiva (electroshock),
los comas insulínicos, las termoterapias de choque, la
implementación de la técnica quirúrgica de la
lobotomía, etc.



David Cooper en 1967 propone el
término de antipsiquiatría para referirse a un
movimiento o corriente de pensamiento psiquiátrica opuesta a
estos métodos cuya base se sustentaba en la abolición
del "yo" del paciente, y a una concepción a su
juicio excesivamente biologicista de la enfermedad mental. Ronald
Laing, el gran abanderado de la antipsiquiatría, llega a
firmar que el origen de la esquizofrenia estaba en una infancia
determinada por unos padres excesivamente intrusivos o disrruptores
en la formación de la personalidad, atribuyendo a esta
enfermedad, por tanto, la posibilidad de tratamiento mediante
psicoterapia. Otras figuras de esta corriente como el psiquiatra
Thomas Szasz llevaron al extremo sus postulados, afirmando que en
muchos casos la locura o la enfermedad mental son etiquetas impuestas
por convenio para controlar toda desviación de la convención
social.19 Tras un largo período de desencuentro la psiquiatría
oficial y la antipsiquiatría confluyeron en una corriente
psiquiátrica que finalmente se desentendió de la mayor
parte de los tratamientos criticados por esta última
(actualmente sólo persisten unas indicaciones muy limitadas y
restrictivas para el empleo del electroshock, habiendo desaparecido
en psiquiatría el resto de terapias antes mencionadas), y que
admitió la pertinencia de incorporar a los enfermos mentales
en ambientes sociales más integradores y menos aislantes como
un camino hacia su "normalización". Este fenómeno,
conocido como "desinstitucionalización" ha llevado
al cierre masivo de los antiguos manicomios en muchos países
occidentales desde la década de los setenta hasta la
actualidad, abogándose actualmente por Unidades Hospitalarias
de Procesos Agudos y reservando las estancias en Unidades de Crónicos
(o larga estancia) sólo aquellos casos de muy difícil
integración o sin un soporte social adecuado para la misma.











Primeras complicaciones en la
institucionalización



Fue así
como, mientras se los tenía por incurables, los enfermos
mentales tanto con cuadros neuropsiquiátricos cuanto sin
organicidad detectable (pacientes psicológicos, englobados
como neuróticos) siguieron sin ningún tratamiento y
sufriendo trato inhumano. Pero se los solía internar. Quedaban
en manos de los encargados de dichos asilos o prisiones, quienes en
forma despiadada solían castigarlos, llegando a matarlos por
el maltrato. Además les exigían trabajar, no
rehabilitatoria o educativamente sino para explotarlos en distintas
formas. También se los presentaba en circos o teatros,
cobrándose el espectáculo de exhibir su locura. Y si
lograban permanecer en el ámbito familiar se los encerraba por
vergüenza, hasta que la vejez o la parálisis
neutralizaban los riesgos atribuidos a la
enfermedad, quedando recién libres.



El enfermo neuropsiquiátrico, y
también el paciente mental en general, ha pasado por períodos
donde primero fue "enviado de Dios", luego "enviado
del Diablo". Se le ha maltratado, exhibido, explotado,
encarcelado; pero en general siempre se consideraba su enfermedad
vergonzante: humillante.



Los encerraban tras muros de hospicio.
Ahí por muchos años subsistió la represión
y el ocultamiento de ese "inservible", que a no pocos
producía escozor por el solo hecho de verlo. Quienes los
internaban los "tapaban" tras los muros. Tras haberlos
recluído, un dulce efecto amnésico sobrevenía a
los internantes: se sentían aliviados y protegidos habiéndose
sacado de encima la horrífica carga. Debemos decir que esa
actitud o "razonamiento" era normal en todos los niveles
sociales.



En el siglo XVIII apareció la
escuela francesa con Pinel, a quien llamaron "el libertador de
los locos". Modernizó métodos y tratamientos: el
movimiento que impulsó produjo una reforma hospitalaria con la
que prácticamente comenzó a ser fructífero el
contacto interpersonal entre médico y enfermo mental. Se llegó
así a observar que algunos reaccionaban tan pero tan bien que
resultaba tolerable enviarlos a la sociedad exterior. Su
"curabilidad", antes inconcebible, apareció en el
horizonte de posibilidades y empezó a exigir consideración.











Terapia
moral






Durante la mitad del siglo XVIII hubo
una aproximación psicosocial a los trastornos mentales llamada
Terapia Moral sus principios básicos comprendía tratar
a los pacientes internados en la forma mas natural posible en un
medio que motivara y fortaleciera la interacción social normal
lo que les proporcionaba muchas oportunidades de contacto social e
interpersonal apropiadas. Lamentablemente después
de la primera mitad del siglo XIX, el tratamiento decayó por
varios factores, pero el mas importante fue que en ese tiempo se tomo
la decisión de que las enfermedades mentales eran ocasionadas
por patologías cerebrales y por consecuencia eran incurables.



La cura y los factores contextuales
en la institucionalización



La reforma institucional y su
reconformación del campo neuropsiquiátrico progresó
en torno a una pregunta fundamental, siempre muy clara en cada
contexto histórico: ¿cómo factibilizar la cura
en cada etapa de desarrollo de los medios técnicos?



Mucho se ha avanzado hasta hoy, a
pesar que hace apenas unos años existía la idea de que
los hospitales psiquiátricos eran depósitos de enfermos
incurables y reducideros humanos. Se pensó en crear anexos
para enfermos mentales en los hospitales comunes por que sería
más barato para el Estado y por el mismo costo permitiría
aumentar el número de camas de internación, logrando la
desaparición de los hospicios-reducideros y asilos-depósito.
Pero aunque varió el sistema, los seres humanos aún no
variaron y la idea, impráctica desde el principio, con el
cambio social se manifestó del todo contraproducente.



Reformando la institucionalización



A los hospitales generales no se los
puede enviar. En ninguna Sala común se tolerarían
pacientes proclives, por ejemplo, todas las sillas deberían
ser lo suficientemente pesadas para evitar que adquieran gran
velocidad si las emplean como un juego. Ni la infraestructura
edilicia de los hospitales no psiquiátricos ni los demás
pacientes, ni el personal o los familiares que como acompañantes
asisten a esos hospitales, están preparados para sobrellevar,
junto a los enfermos psiquiátricamente sanos, siquiera un uno
o un dos por ciento de insanos reales.



Reconstruyendo
algunas reformas a la institucionalización



Al aumento de las variedades de
pacientes se suman los cuadros clásicos, tanto amables como
agresivos, solitarios o bien socializados pero con requerimientos
especiales. Por ejemplo, las previsiones especiales para
dementizados, piromaníacos, epilépticos, contagiosos...



Por todo ello la muy debatida noción,
de servicio de internación neuropsiquiátrica
"periférico integrado" en los hospitales generales,
en la práctica no prosperó y la unidad manicomial
especializada de capacidad policlínica sigue siendo
indispensable, sobre todo para los casos, tan frecuentes, que
demandan terapias combinadas. Son y siempre fueron mayoría los
agentes de salud mental sensibles al dolor ajeno cuya alta
creatividad se aplica en la escala inmediata, vale decir la del trato
interpersonal con el paciente concreto o los grupos pequeños,
porque en la escala institucional mayor la "creatividad"
suele responder al mercado, no al paciente. Llámesele como
quiera, el manicomio es elemento inevitable del paisaje social.



Pero el razonamiento que precede no
suele ser conocido del gran público. Ir a parar a un manicomio
sigue siendo visto como una despreciable indecencia. El mito de la
"genialidad" no lo logra creer ningún involucrado.
Es decir, sigue la vergüenza y la humillación.































































































































































El Manicomio General de La
Castañeda
fue instituido en el año de 1910 con la
doble función de hospital y asilo para la atención
psiquiátrica de enfermos mentales de ambos sexos, de
cualquier edad, nacionalidad y religión. Un objetivo
secundario fue proporcionar enseñanza médica mediante
la participación de las clínicas de psiquiatría
en sus pabellones.







¿Quiénes eran los
ciudadanos que llegaban a esa institución? Este moderno
hospital estuvo poblado de niños, delincuentes, ancianos,
alcohólicos, drogadictos y prostitutas. De acuerdo con el
Reglamento de 1913, los enfermos estuvieron distribuidos en las
siguientes secciones: el Pabellón de las Distinguidos recibió
a pensionistas de primera clase, sin distinción de
padecimientos; el Pabellón de Observación, era
destinado a indigentes y pensionistas de segunda y tercera clase, que
permanecían el tiempo necesario para su clasificación;
una sección especial se reservaba a los toxicómanos; el
Pabellón de Peligrosos albergó a los asilados
violentos, impulsivos o agitados, también resguardaba a los
presos cuya seguridad no podía garantizar.







Además existían los
pabellones de Epilépticos, de Imbéciles y de
Infecciosos; en esta última sala fueron canalizadas las
prostitutas. Tal parece que el manicomio de los años
revolucionarios de México albergó a los homosexuales,
enfermos venéreos y toso aquellos que postergaban la razón
en aras a las demandas de la pasión. (González,
1995:64-65)







Las autoridades definieron la locura
como una enfermedad que distorsionaba el funcionamiento de la mente,
quienes la padecían manifestaban incoherencia en el lenguaje y
desequilibrio humoral expresado en los desórdenes físicos
del cuerpo. Un caso es el de Sara Santos detenida en la calle de
Mesones, en 1910:







Mujer de 18 años de edad,
mexicana, detenida por vestir de rojo y medias acanaladas negras,
blusa de satín blanco, desgarrado por el frente, dando un
espectáculo inmoral pues se asomaban los pechos. (AHSS
Manicomio General Expedientes Clínicos, 1910:58-59)







Para distinguir la locura las
autoridades se distinguieron del funcionamiento mental y la forma de
expresarse de las pacientes, que resultaron ser de suma importancia
para a las autoridades porque si algo caracterizó a todos los
pacientes fue la ausencia de razón (Sacristán,1992:99-102).
Los médicos en su intento de discernir la locura, observaban,
ya no la mente de la acusada, sino su aspecto externo, como ocurrió
en el caso de Serafina de la Peña, prostituta de 25 años
de edad, acusada de escupir a dos agentes en la cara en el año
de 1919, quien murió de infección intestinal. La
paciente presentaba los siguientes síntomas: ojos caídos,
el color de pálido, falta de apetito y del dormir, carácter
violento y asocial; el diagnóstico, locura. (AHSS, Ibidem.,
51)







Los encargados de la salud mental
tenían, en principio, la intención de ayudar a aquella
mujeres que necesitaran comprensión, apoyo, y quizás,
asesoramiento.







Esta actitud, válida y humana
aunque paternalista, encontró escollos con demasiada
frecuencia.



Con frecuencia nos damos cuenta de que
a lo que podía hacerse a favor de una paciente se oponía
un poderoso sistema, el cual generaba precisamente los problemas que
trataba de solucionar (un sistema que engendraba enfermos mentales de
la misma manera en que los prisioneros engendraban la delincuencia y
el crimen.)







Hay hechos que no pueden ser
ignorados: el estigma y la discriminación que pesaban sobre
las que hubieran sido catalogadas como prostitutas y además
como enfermas mentales, la debilidad provocada por los fármacos
que se administraban, la falta de apoyo de la sociedad, el poco deseo
de buscar ayuda profesional, la controversia constante a propósito
de la efectividad del personal médico y administrativo, la
negación de los derechos y de los pacientes contribuyeron a
empeorar la salud de las pacientes







Debido a las pésimas
condiciones en que se encontraban las internas en La Castañeda,
el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz decidió, en 1967,
inaugurar granjas-hospitales ubicadas en las afueras de la ciudad, a
donde fueron trasladados los 5 000 habitantes del antiguo manicomio.

















































































































Marginación







La marginación consiste en la
separación efectiva de una persona, una comunidad, o un sector
de la sociedad, respecto al trato social; el proceso puede mostrar
diferentes grados y mecanismos, desde la indiferencia hasta la
represión y reclusión geográfica, y con
frecuencia trae aparejada la desconexión territorial. Su
carácter definitorio, sin embargo, no es el aspecto
geográfico, sino el aislamiento social.











La discriminación marginal es
un fenómeno vinculado con la estructura social, y está
asociado con rezagos que se originan en patrones históricos y
el desarrollo de un territorio determinado. Sus efectos implican unas
repercusiones de tipo cultural, social, educacional, laboral, y
económicas, entre otros. La pobreza puede ser un estado de la
marginación y viceversa, aunque el hecho de que exista una, no
necesariamente implica que exista la otra







Entendemos por exclusión o
marginación social el proceso por el que una sociedad rechaza
a unos determinados individuos, desde la simple indiferencia hasta la
represión y reclusión.







También se da el caso de
quienes, por no concordar con los valores y normas de una determinada
sociedad, se automarginan.







Característica común a
todos los grados y tipos de marginación es la privación
o dificultad para la normal satisfacción de las necesidades
secundarias.







Este fenómeno se puede producir
ya sea por seguir los ideales de la comunidad o bien cuando la
sociedad responde a los intereses de un grupo minoritario poderoso.







La principal causa de la marginación
mundial es el neoliberalismo, cuyos efectos se ven agravados por la
globalización económica. No todos los lugares ni todas
las personas están incluidas directamente en ella. En el caso
de los que sí han logrado integrarse, no lo han hecho todos en
igual grado. Algunos indicadores clave para medir la integración
de la economía de cualquier nación son las
exportaciones y las importaciones en términos del porcentaje
del PIB, los flujos de inversión extranjera directa y de
inversión en los mercados financieros, así como los
flujos de pagos por regalías asociadas a la transferencia de
tecnología.



La mayoría de la población
y la mayoría de los territorios están excluidos,
desconectados, ya sea como productores o como consumidores, o como
ambos. La flexibilidad de esta economía global permite que el
sistema en general conecte todo lo que sea valioso de acuerdo con los
valores e intereses dominantes, en tanto que se desconecta todo lo
que no sea valioso, o que haya llegado a devaluarse. Esta capacidad
simultánea para incluir y excluir a las personas, los
territorios y las actividades caracteriza a la nueva economía
mundial tal como está constituida.



El Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD) muestra que, mientras la integración
global está avanzando a gran velocidad y con alcance
asombroso, la mayoría del mundo no participa de sus
beneficios. Las nuevas reglas de la globalización, y los
actores que las escriben, se centran en la integración de los
mercados globales, descuidando las necesidades de las personas que
los mercados no pueden resolver. El proceso concentra aún más
el poder y margina a los pobres.



Los problemas de pobreza, marginación
y dislocación social están ligados no a una falta de
creación de riqueza en la economía global sino a una
distribución altamente despareja de ésta y a la falta
de reglas internacionales para lograr una distribución más
justa de los ingresos y la riqueza.



Es así como es cada vez más
evidente la diferencia entre los países desarrollados y los
subdesarrollados o en vías de desarrollo. El sistema actual,
en lugar de fomentar la igualdad entre las diversas naciones,
profundiza el abismo existente entre las grandes potencias y el resto
del mundo. De esta manera, los ricos son cada vez más ricos
mientras que los pobres tienen cada vez menos posibilidades de
mejorar su situación. Como expresaron Irma Roy y Eduardo
Valdés, ex-diputados peronistas electos para la Legislatura de
la Ciudad de Buenos Aires, en el artículo titulado "El
trabajo, rehén del mercado":



"Su mecanismo [el del sistema]
conduce a una agravación y no hacia una atenuación en
la disparidad de los niveles de vida: los pueblos ricos gozan de un
rápido crecimiento en tanto los pobres sólo logran un
lento desarrollo."



El caso más claro de este tipo
de marginación que se da entre países es el del
continente africano, que no sólo sufre una exclusión
del comercio internacional y un recorte en la ayuda que se le brinda,
sino que además no posee la capacidad como para salir adelante
por sus propios medios. Carece de recursos humanos, infraestructura,
espíritu empresarial, capital y tecnología. La causa
primordial del débil estado en el que se encuentra África
es el colonialismo, proceso del que aún quedan notorias
secuelas. Actualmente, no es ni siquiera considerada un negocio para
las potencias sino que es directamente ignorada, vista como un caso
perdido. Otras causas son la incompetencia de los gobernantes y la
actitud de los nativos frente a la realidad que atraviesan. El
evidente retraso de este continente respecto del resto del planeta
repercute en la población creando un pesimismo que sacude a
todo el territorio.







Marginación social







Por marginación entendemos el
estado en el que un individuo o grupo social no es considerado parte,
o lo es pero como parte externa, de una determinada sociedad.







Podemos distinguir diferentes tipos de
marginación social:



La marginación por
indiferencia incluye a los ancianos, minusválidos, subnormales
(dementes) e inválidos. Lo que sucede es que no es la sociedad
la que los rechaza sino que es el mercado el que los margina por ser
improductivos e incapaces de aportar su fuerza de trabajo.



La marginación por
represión de conducta, la cual abarca a prostitutas,
drogadictos, alcohólicos y delincuentes y la marginación
de reclusión por falta de recursos, formada por vagabundos y
mendigos. En estos casos, la sociedad los margina debido a que
presentan una actitud desviada, incompatible con los ideales morales
de la comunidad.



La automarginación,
encarnada por los hippies de los años 60, revolucionarios e
intelectuales, quienes no comparten las ideas imperantes en su
entorno y buscan la manera de satisfacer sus necesidades sin
involucrarse en el circuito productivo-mercantil.



La exclusión social, sea debida
a cualquiera de sus posibles orígenes, produce siempre en
quienes la padecen una pérdida o una lesión del
disfrute de los derechos fundamentales que como personas les
corresponden. La exclusión marca la frontera entre quienes
gozan en plenitud de sus derechos y quienes se ven privados de una
parte de ellos, con menoscabo de sus capacidades de desarrollo como
personas, agravio de su dignidad y, con frecuencia, peligro de su
propia vida. Vuelve a la gente incapaz de insertarse o reinsertarse
en el circuito económico; esta imposibilidad de reinserción
lleva a un proceso de "descalificación social" y a
la pérdida de una "ciudadanía activa".



Es claro que toda exclusión es
una injusticia. No hay exclusión que pueda proceder del
ejercicio de la justicia, cuando lo que produce es el daño de
la persona, su destrucción física, psicológica o
moral.







Pobreza











En la carencia que sufre una
persona/hogar por la falta de bienes y servicios considerados
indispensables para cubrir las necesidades vitales: vivienda y todo
lo que comporta el alojamiento, vestimenta, alimentación,
protección sanitaria, formación (escolar, profesional,
universitaria), etc.



En el grado de incapacidad para
participar en todos los aspectos de la vida (social, cultural,
cívica, profesional), así como en la imposibilidad de
comunicarse.



En los años 80, los conceptos y
las medidas de la pobreza adquieren una nueva entidad, debido a la
magnitud que ésta llega a tener en el nuevo régimen de
acumulación. A la pobreza estructural que ya estaba presente
en el mundo (originada por una mala distribución de la
riqueza) se le agregan los ‘nuevos pobres’, producto de
los ajustes y de la desarticulación generalizada de las nuevas
economías. Éstos incluyen a los sectores de clase
media, jubilados, docentes, trabajadores fabriles, que ven cómo
sus condiciones de vida elementales se van deteriorando
significativamente.



Con la desaparición de la clase
media, el abismo entre pobres y ricos se profundiza y quien se
encuentra entre los mejor pagados quiere tener cada vez menos en
común con los estratos inferiores. La cohesión social
está desapareciendo, ahora lo que se propone es la vuelta de
las élites. La nueva norma es el encapsulamiento de los ricos.
Por ejemplo, en Brasil y Japón se construyen barrios cerrados
bien custodiados a manera de ghettos para separar a los más
ricos de la realidad social de su propio país. En lugar de ser
los criminales los que están entre rejas, ahora son los ricos.



Es imprescindible mencionar que la
pobreza tiene serios efectos sobre las personas. La impotencia que
sienten ante la imposibilidad de modificar su situación se
traduce en menosprecio propio, menosprecio del país, depresión
anímica y social, violencia y quebrantamiento de la ley.
Además, provoca el resentimiento hacia los que tienen,
refuerza el racismo y mata la sensibilidad humana.























Hambruna







El hambre es la manifestación
más extrema de una situación social y de condiciones de
vida que empeoran y hacen estragos entre los sectores populares. Es
también el resultado del modelo económico netamente
neoconservador implementado alrededor del mundo. El hambre existe no
por falta de alimentos (no existe una relación estrecha entre
producción global de alimentos y hambre) sino porque
importantes estratos de la población no pueden acceder o no
tienen la capacidad de adquirir los alimentos necesarios. Esto tiene
que ver en gran parte con la desocupación presente y con el
modelo económico en el que vivimos, el cual tiende a marginar
a vastos sectores de la comunidad de los frutos del progreso técnico,
por basarse en un régimen de acumulación.



La situación actual es
alarmante. Algunas estadísticas que ilustran el estado del
mundo globalizado son:



1,000 millones de seres humanos
están mal alimentados y padecen enfermedades.



100 mil personas agonizan
diariamente de hambre en el mundo.



Cada 2 segundos muere un niño
por falta de alimentos.



"... una quinta parte de
la población del mundo en desarrollo se acuesta todos los días
con hambre, una cuarta parte no tiene acceso ni tan siquiera a una
necesidad tan básica como el agua potable, y una tercera se
halla en situación de pobreza abyecta -viviendo una existencia
humana tal que faltan las palabras para describirla." (Informe
sobre Desarrollo Humano 1994, p.2)



A escala mundial, la quinta
parte más rica de la población mundial consume el 45%
de toda la carne y el pescado, y la quinta parte más pobre, el
5%.



El hambre seguirá existiendo en
la medida en que el sistema económico siga siendo excluyente,
marginando a sectores de la comunidad.



Es previsible que el rumbo actual no
se puede mantener mucho tiempo. La ciega adaptación al mercado
mundial lleva a las sociedades a la disgregación, dado que los
mercados y las multinacionales no saben qué respuesta dar a la
fuerza destructiva que emana de la radicalización de una
minoría creciente de desplazados y personas marginadas.











La marginación en los campos
de estudio







Las ciencias sociales son la principal
disciplina que se encarga del estudio de la marginación. Tanto
la pobreza como la marginación son fenómenos
multidimensionales cuyo análisis y medición es una
tarea compleja, debido a los diferentes marcos analíticos y
criterios utilizados para su estudio. No existe una sola forma ni
acuerdo en cuanto a la metodología y el tipo de indicadores
que deban utilizarse para medir su dimensión. Algunos estudios
se enfocan más en los aspectos económicos de la
marginación, mientras que otros dan más importancia a
los aspectos sociales; por lo tanto, tampoco existe una manera única
de combinar la información o generar indicadores para obtener
una medición del grado de marginación.







Marginación en enfermos
mentales







El 38% de los enfermos mentales se
siente discriminado por su familia







El 38% de las personas que padecen una
enfermedad mental grave o crónica se siente discriminado por
su propia familia, según el estudio "El estigma y la
enfermedad mental", elaborado por un equipo de la Facultad de
Psicología de la Universidad Complutense de Madrid.







Además, el 44% de los enfermos
se siente discriminado en el ámbito laboral y el 43%, entre
sus amigos.







El 13% de la población
considera que las personas que padecen una enfermedad mental es
peligrosa



Marginados del mundo laboral







El 24% de los enfermos consultados no
sale de su casa y el 18% no tiene ni un amigo







El estudio señal que el 28% de
la población dijo que, si fuera empresario, ni siquiera
concedería una entrevista de trabajo a un persona con esta
enfermedad.







Por su parte, entre los mismos
pacientes consultados, solo un 5% tiene un empleo regular y un 64% ya
no busca trabajo, anticipando el rechazo que suele sobrevenir por
parte de empleadores.







Además de la marginación
en el mundo laboral, los pacientes sienten el rechazo en su vida
cotidiana al punto que un 24% dijo no salir de su casa, el 18%
aseguró no tener ni un solo amigo y solo el 14% tiene una
pareja estable.







lunes, 30 de marzo de 2009

acontecimientos vitales y grupos vulnerables.Eq 10



Los
sentidos de lo Vital y el sentido de la vida



Primariamente, lo vital
es lo concerniente a la vida, lo que la constituye o aquello en lo
que ella se ofrece o se manifiesta.




  • Acontecimientos
    Vitales




Los acontecimientos
vitales agudos parecen predisponer o precipitar trastornos
psiquiátricos si son inherentemente displacenteros y si son
los causantes los causantes de un cambio adverso prolongado en las
circunstancias de la vida, o si alternativamente conducen a un
deterioro a largo plazo de la visión que tiene el individuo
acerca de si mismo. Además, parece ser que las experiencias
inusuales, extremadamente humillantes o terroríficas pueden
producir secuelas a largo plazo, a pesar de su brevedad, si el trauma
psicológico ha sido suficientemente severo.



Se
sabe que dicho impacto psicológico está influenciado
por una gran variedad de circunstancias personales. Valores
individuales pueden ser cruciales para las formulaciones clínicas
de las influencias psicosociales, pero inevitablemente están
fuera del marco de la clasificación general usada en la
práctica diaria. La razón de ser excluidos es que su
poder explicativo es bajo, dado que les ocurre a casi todas las
personas y por que su asociación con trastornos psiquiátricos
es muy pequeña. De esta manera dichos eventos sólo son
incluidos si existe algo inusual en ellos que constituya un grado
importante de amenaza contextual.




  • Perdida
    de una relación afectiva




Para
que esta pérdida sea codificada es necesario que la relación
sea lo suficientemente estrecha a nivel emocional que aporte
confianza y apoyo psicológico.



El segundo criterio para
la codificación es que el niño lo perciba como una
pérdida significativa. Esta pérdida puede ser total o
permanente, como la muerte de un ser querido, o puede ser parcial y
semipermanente, como cuando se reduce el contacto con el padre que no
tiene la custodia tras un divorcio.



Pautas
para el diagnóstico



La
pérdida debe ser codificada sólo si se da en una
relación estrecha emocionalmente y si el grado de perdida es
muy grande como para suponer un riesgo psiquiátrico sustancial
para la mayoría de los niños de la misma edad que viven
en las mismas circunstancias. Se considera que la pérdida es
significativa si:




  1. Se produce la muerte de
    la persona que cumplía con la función de padre a nivel
    social



  2. Marcha
    de la casa permanente o semipermanente, por parte de uno de los
    padres sociales a causa de divorcio, separación u otras
    formas de ruptura familiar



  3. Marcha
    temporal de la casa, aunque duradera, de uno de los padres sociales,
    debido a enfermedad, trabajo en otro lugar o cualquier otro factor,
    considerado que, debido a la edad del niño y/o
    circunstancias, la separación sea sentida como pérdida



  4. Muerte
    de un hermano



  5. Marcha de la casa
    permanente o semipermanente, de un hermano, en circunstancias que se
    perciban como pérdida mayor



  6. Muere
    de un amigo especial, al que el niño ha visto frecuentemente
    y regularmente y con el que ha establecido una relación
    emocional de apoyo y confianza mutua



  7. Muerte
    o pérdida de un adulto de fuera de casa, al que el niño
    veía de forma regular y frecuente y con el que mantenía
    una relación amorosa estrecha, de confianza y apoyo emocional



  8. Muerte de una mascota,
    con la que el niño mantenía una relación
    estrecha



  9. Rechazo por parte de
    alguien con quien el niño mantiene un relación
    estrecha y de afecto



  10. Pérdida de un
    embarazo deseado



  11. Hermano que nace muerto





  • Cambio
    de hogar que acarrea una amenaza contextualmente significativa




La
admisión de niños en instituciones con frecuencia
constituye un factor de estrés psicosocial significativo. La
admisión en una casa hogar u orfanato de la duración
que sea, constituye una amenaza significativa, dado su mensaje
implícito de rechazo. Los ingresos repetidos al hospital,
conlleva a un riesgo psiquiátrico significativo.








Pautas
para el diagnóstico




  1. Una admisión por
    el tiempo que sea en una casa hogar u orfanato



  2. La admisión en el
    hospital por segunda vez cuando han existido uno o más
    ingresos durante el periodo preescolar





  • Acontecimientos
    que producen pérdida de autoestima









El concepto que tiene
cada quien sobre su propia valía es importante para el
desarrollo adaptativo de la personalidad, por lo que su perdida
constituye un estresor psicosocial significativo. Dicha perdida se
puede producirse por:









  1. El fracaso del niño
    en alguna tarea específica dentro de un área que le es
    muy importante



  2. El descubrimiento por
    parte del niño de un hecho personal o familiar que le parece
    vergonzoso



  3. Humillación
    pública importante



  4. La perdida de respeto
    hacia uno mismo, que puede estar asociada a un embarazo no deseado









Lo
principal de este punto es que son sucesos que han de producir un
cambio tal que se produzca una valoración negativa del niño
sobre sí mismo.



Pautas
para el diagnóstico



El fracaso en tareas, es
considerado si:




  1. El fracaso es
    importante, por su efecto en el progreso del niño, en alguna
    actividad o área de funcionamiento, o por el impacto sobre su
    propia imagen



  2. El fracaso es en un
    área considerada por el niño como muy importante



  3. El fracaso es percibido
    como una falta de competencia o capacidad del propio niño




El
descubrimiento un hecho vergonzoso o estigmatizante, estos sucesos
deven ser considerados si:









  1. El niño es
    ilegítimo



  2. El padre es homosexual



  3. La familia no puede
    hacer frente a los gastos



  4. La niña queda
    embarazada en circunstancias consideradas como vergonzosas en la
    subcultura en la que vive










  • Experiencias
    personales atemorizantes




La
evidencia limitada de la que se dispone sugiere que las experiencias
atemorizantes breves, aunque desconcertantes, habitualmente no
conllevan un riesgo psiquiátrico significativo a largo plazo.
Pero, parece que sí lo acarrean si la naturaleza o contexto
del acontecimiento supone una amenaza implícita o explícita
con respecto al futuro del bienestar del niño. Dichas amenazas
proceden de la duda derivada de las posibles graves consecuencias,
del daño real a otros o del trauma persistente del niño.



Pautas
para el diagnóstico




  1. Serias dudas acerca de
    si el niño saldrá ileso



  2. Si existe implícitamente
    una seria amenaza de muerte



  3. El niño es
    herido, ocasionando una seria amenaza para la seguridad o la
    autoimagen de éste



  4. Si existe un dolor
    severo prolongado



  5. Si el niño es
    testigo de un grave accidente o trauma deliberado en miembros de su
    familia o en otros individuos con los que tiene una relación
    emocional estrecha



  6. Si el niño está
    involucrado en un episodio que amenaza la propiedad, en
    circunstancias que conllevan también una amenaza personal



  7. Si el episodio es
    repetitivo o recurrente





  • Factores
    estresantes sociales









Se
engloban aquellos estresores que reflejan factores y que derivan de
fuerzas o características sociales o culturales más
amplias, y no tanto características del entorno inmediato del
niño o sus experiencias individuales. Para que se incluyan los
acontecimientos, circunstancias o sucesos deben afectar directamente
al niño y conllevar un grado sustancial de amenaza psicológica
o física a largo plazo.







  • Persecución
    y discriminación negativa









Se incluyen
acontecimientos o experiencias que:




  1. Afectan directamente al
    niño



  2. Producen amenaza a largo
    plazo



  3. Suponen una persecución
    o discriminación adversas basadas en la pertenencia del niño
    a una etnia, religión u otro grupo más amplio









La codificación
debe reservarse a experiencias/sucesos que conducen:



i) A un daño
físico



ii) A la exclusión
de actividades de importancia para el niño



iii) A la humillación
o estigmatización públicas subyacentes en
comportamientos molestos que forman parte de un amplio rango de
estresores corrientes en la vida








Pautas
para el diagnóstico









  1. Golpes u otro tipo de
    degradación física



  2. Impedir que el niño
    participe en actividades de ocio y trabajo que le gusten



  3. Forzar
    a que el niño sea públicamente etiquetado por medio de
    ropa que usa, o teniendo que sentarse o jugar en determinadas áreas



  4. Cualquier forma de
    estigma o humillación pública grave









En
todos los casos es necesario que la discriminación se base en
la pertenencia del niño a un grupo, más que en las
propias características del niño, apariencia o
comportamiento. La humillación pública o conducta
discriminatoria de un profesor debe ser incluida.









  • Migración
    o cambio social









La
poca evidencia que se tiene sugiere que el riesgo psiquiátrico
asociado a movimientos geográficos es mínimo, pero
puede existir un riesgo significativo si:









  1. El cambio ha sido
    forzado



  2. Hay una importante
    ruptura de lazos o relaciones personales



  3. El traslado supone un
    cambio a una subcultura muy diferente



  4. El niño en su
    nuevo entorno ha de aprender otro idioma



  5. Se produce un pérdida
    muy importante en le estatus social









Pautas
para el diagnóstico









  1. El niño es
    desplazado a otro entorno sin su familia



  2. El traslado de la
    familia es forzado e implica la pérdida de la seguridad
    personal



  3. El traslado supone un
    cambio a una cultura radicalmente diferente o el niño debe
    aprender un nuevo idioma



  4. El cambio supone una
    reducción en el bienestar o estatus social del niño










  • Estrés
    crónico interpersonal asociado con el colegio/trabajo









Esta
categoría hace referencia a aquellas relaciones anormales
dentro de la escuela o el trabajo que son de un tipo y severidad tal,
que constituyen un riesgo psiquiátrico para la gente joven. El
estrés interpersonal crónico asociado con el
trabajo/colegio puede provenir del rechazo por parte de los
compañeros, de ser la víctima propiciatoria de los
profesores/supervisores o de malestar o disputas generales en el
mismo









  • Relaciones
    de disputa con los compañeros









Se
incluye los desacuerdos entre el niño y sus compañeros.
Debe existir un intercambio negativo activo e importante, la relación
debe ser persistentemente negativa. La presencia de relaciones
discordantes debe ser codificada, a pesar de que existan otras
relaciones positivas compensadoras de las otras.






Pautas
para el diagnóstico








Las relaciones con los
compañeros deben ser consideradas anormales cuando en niño
es:









  1. Repetidamente
    atormentado, denigrado o insultado



  2. Repetidamente amenazado
    o intimidado



  3. Coaccionado a participar
    en actividades en contra de sus deseos



  4. Extorsionado



  5. Rechazado activamente,
    ignorado o aislado por sus compañeros



  6. Repetidamente sometido a
    experiencias humillantes










  • Cabeza
    de turco” para profesores o supervisores en el trabajo









Esta
categoría se refiere a los sentimientos marcadamente negativos
y personalmente focalizados de uno o más
profesores/supervisores hacia el niño. Estos sentimientos
deben estar específicamente dirigidos al niño, pero es
posible que sean aplicables a más de un niño en el
grupo de compañeros.








Pautas
para el diagnóstico








La codificación
requiere que:









  1. El comportamiento
    negativo del adulto es claramente anormal en su forma y/o grado



  2. Está
    específicamente dirigido al niño como individuo



  3. Es persistente y
    generalizado a varios comportamientos del niño




La
hostilidad “cabeza de turco” puede observarse por:









  1. Una tendencia irracional
    a culpabilizar al niño por problemas o dificultades en el
    colegio/trabajo



  2. Críticas
    repetidas hacia el niño que le denigra como persona, y que
    generalizan fallos del pasado o anticipan futuros fracasos



  3. Una tendencia general a
    atribuir al niño características negativas



  4. Una tendencia clara y
    específica de molestar al niño o de involucrarle en
    intercambios negativos cuando el adulto se siente miserable,
    irritado o malhumorado



  5. Tratar al niño
    injustamente en relación con otras personas en el
    trabajo/escuela, con una excesiva carga de trabajo o
    responsabilidades, excluyéndole de actividades positivas o
    ignorando sus dificultades o necesidades










  • Desasosiego
    en el ambiente escolar/laboral









Esta
categoría se refiere a la disconformidad o desasosiego por la
situación en el trabajo/colegio, que afecta al niño de
forma importante, pero que se debe principalmente al desacuerdo entre
los otros y no con el niño. La disconformidad/desasosiego
puede producirse fundamentalmente por varios de los otros niños,
entre adultos en el trabajo o en el colegio, o entre los profesores y
otros compañeros. Para ser codificada debe interferir en la
realización de la tarea por parte del niño, o debe
afectar a las relaciones interpersonales en el trabajo o en el
colegio.






Pautas
para el diagnóstico








La situación en el
trabajo/colegio ha de ser considerada como anormal si se caracteriza
por lo siguiente:









  1. Un comportamiento
    persistente y repetidamente disruptivo, con frecuentes disputas,
    altercados o actos agresivos o destructivos, protagonizados por
    adultos, otros niños o ambos



  2. Una
    ausencia marcada de control y disciplina, de tal forma que el
    trabajo no puede proseguirse o es necesaria la asistencia repetida
    de los demás para recuperarlo



  3. Frecuentes
    disputas o peleas entre profesores










  • Situaciones
    o acontecimientos estresantes de los propios trastornos o
    discapacidades del niño









Esta categoría
está limitada a aquellos eventos o situaciones resultantes del
propio trastorno o discapacidad del niño, pero cuya existencia
es causa de un estresor adicional importante. Esta categoría
debe ser únicamente si claramente la situación
resultante del propio trastorno/discapacidad del niño
constituyó realmente un estresor sustancial adicional.












  • Crianza
    en instituciones









Esta categoría
engloba todas aquellas situaciones en las que el cuidado del niño
se produce en un marco institucional donde existe una atención
en grupo más que familiar. Las circunstancias que conducen a
una crianza de tipo institucional incluye:









  1. Crianza en grupo en la
    que las responsabilidades parentales son asumidas por algún
    tipo de institución, como una casa cuna, orfanato o casa para
    niños



  2. La
    atención terapéutica del niño está en el
    hospital, o convaleciente en casa, o cualquier otra que se produzca
    sin que al menos uno de los padres esté con el hijo









Pautas
para el diagnóstico








Se
deberá codificar como crianza institucional:




  1. Cuando los cuidados son
    en grupo y la atención es compartida dentro del mismo, al
    igual que los cuidados terapéuticos y de custodia



  2. Este tipo de cuidado se
    ha prestado durante la semana



  3. Se ha producido a lo
    largo de un año sin periodos vacacionales prolongados y
    regulares



  4. Ha durado al menos tres
    meses










  • Cambio
    de hogar que acarrea una amenaza contextualmente significativa









Los
criterios tomados en cuenta son los mismos descritos anteriormente,
pero con el requerimiento adicional de que el cambio de hogar se haya
producido como consecuencia del propio trastorno/discapacidad del
niño.







  • Acontecimientos
    que producen pérdida de autoestima









La
consideración de está categoría sigue los
criterios anteriormente descritos, pero con el requerimiento
adicional de que el suceso fue primariamente debido al propio
comportamiento del niño. Por lo tanto, la pérdida e
autoestima puede deberse a la exposición pública de un
aspecto vergonzoso en el comportamiento del niño, de la
humillación asociada a la expulsión del colegio o al
despido del trabajo, o de pérdida de confianza o respeto en
alguien importante para el niño, como consecuencia de las
acciones de esté.









  • Grupos
    Vulnerables




Vulnerar, acción
de dañar, herir, perjudicar. Se conciben los grupos
vulnerables como aquellos sectores de la población que, por
alguna razón, reciben un trato diferencial. Y para su estudio
es necesario hacer una comprensión global de estos grupos.
Existen diferentes grupos vulnerables como por ejemplo.








VULNERABILIDAD
EN NIÑOS



Los menores constituyen,
indudablemente, un grupo vulnerable y cuando son menores sufren una
mayor marginación y vulneración de sus derechos. Tal
vez son uno de los grupos con mayor incidencia de vulnerabilidad.
Existen varios tipos de vulnerabilidad en niños, en primer
término, son menores que por sus características
físicas, psicológicas aún no alcanzan un
adecuado desarrollo y madurez, lo que los hace débiles ante
los demás y plenamente dependientes en sus primeros años,
en los cuales no puede sobrevivir por sí mismo, un segundo
término es que en general, aunque no siempre, niñas y
niños, pertenecen a sectores marginados de la sociedad, son
víctimas de abandono o violencia familiar, no tienen acceso a
la educación y tienen múltiples factores adversos para
su adecuado crecimiento y adaptación social, en tercer
término, los menores, no cuentan con un marco jurídico
adecuadamente sistematizado, que efectivamente garantice el respeto a
sus derechos subjetivos públicos.



Los correctivos empleados
por los padres y maestros han sido justificados. En el caso de los
padres o inclusive sus nanas, por una mala interpretación del
derecho, él “Lo hago por que te quiero” es una
actitud confusa para el niño, hoy las cifras de niños
que abandonan su hogar por estas causas van cada día en
aumento. Por parte de los maestros, porque éstos ejercían
su autoridad bajo la consigna de que “la letra con sangre
entra”. Con estos criterios, no era difícil que se
cometieran toda clase de excesos en castigos, que iban desde dejar
hincados a los pequeños varias horas en el rincón del
salón de clase, hasta jalarles las patillas, golpearlos con la
regla o lanzarles una mirada exterminadora que los espantaba.



El problema se vuelve más
complejo porque esto estimula otras categorías en donde los
menores se ven involucrados: niños de la calle y en la calle,
niños prostitutos, niños de delinquen, entre otros. La
vulnerabilidad en los niños abarca varios aspectos: Tráfico
de recién nacidos, explotación, tanto laboral (incluso
los venden a gente como esclavos y los mantienen todo el tiempo
encerrados, no los dejan salir para nada) como sexual, de infantes,
inducción al consumo y tráfico de drogas, violaciones,
pedofilia, suicidios, migración, alcoholismo, tortura,
transportadores de drogas, hambre, cibercorrupción, víctimas
de secuestro, delincuencia y maltrato.



Respecto
del maltrato infantil, cifras del Sistema Nacional para el Desarrollo
Integral de la Familia reportan que en el periodo 1995-2004, se
presentaron más de 147 mil 153 denuncias, donde sólo se
comprobaron el 57 por ciento, del resto faltó información.





En
cuanto al maltrato a menores de 12 años, las cifras por grupo
de edad indican que el 40 por ciento de los  niños y
niñas entre 6 y 12 años son los más agredidos;
en segundo término, los de 0-3 años con el 18.7 por
ciento y en tercero, los de 3 a 5 años de edad, que
representaron el 12 por ciento de las causas de maltrato a menores.
En promedio, el tipo de maltrato que predomina en el país es
el físico, seguido del maltrato emocional y por último
el maltrato por omisión de cuidados, es importante señalar
que un menor puede sufrir más de un tipo de maltrato.








VULNERABILIDAD
EN ANCIANOS



La realidad a la que se
enfrentan millones de ancianos de nuestro país y fuera de él
es grave y preocupante debido al abandono, al olvido ya la agresión
que sufren en razón de considerarles anticuados, inútiles
y fuera de contexto en estos tiempos.



La ancianidad viene
acompañada de una serie de carencias que afectan
principalmente a quienes no disponen de capacidades y habilidades
para acceder a satisfactores que les permitan contar con adecuadas
condiciones de vida, en términos de salud, nutrición,
vivienda, ocupación, capacitación. En este sentido la
familia es la que tiene la responsabilidad directa de proporcionar un
ambiente adecuado al anciano, pero esto en ocasiones no sucede y en
lugar de brindarle cuidados y protección es victimizado por la
propia familia, quienes les niegan sus derechos y lo relegan. Su
figura es infravalorada, resultando una molestia para sus propios
familiares, quienes a veces llegan hasta a dañar su integridad
física y psíquica. Como consecuencia el anciano pierde
su autoestima, se genera en el un sentimiento de inferioridad que sus
victimarios descubren rápidamente; así, el anciano se
vuelve inseguro, agresivo y disminuye sus relaciones interpersonales,
situación que lo lleva a la marginación. Sufre de
discriminación.



Existe una gama de formas
de violencia generada contra las personas mayores, que van desde el
maltrato físico, psicológico, económico, social,
sexual, hasta la negligencia y el abandono.



Violencia física:
está constituida por golpes, quemaduras, fracturas,
administración abusiva fármacos y tóxicos.



Violencia psicológica
(maltrato emocional): puede darse a través de la manipulación,
intimidación, amenazas, humillaciones, chantajes, desprecio,
violación de derechos (impidiéndole tomar decisiones),
desvalorización, ausencia de expresiones positivas hacia el
anciano, despojo de su identidad y dignidad como ser humano. A su vez
se les atemoriza, degrada y aísla, y se les infligen castigos
y penas que les producen angustia mental.



Abuso sexual: no se
refiere a la comisión de actos carnales contra la voluntad del
anciano, sino también a la represión de su sexualidad,
negándole la oportunidad de tener una vida sexual activa.



Violencia económica,
financiera o material: atenta contra los bienes, ingresos y
propiedades de los ancianos. Suele consistir en decidir el destino de
tales recursos hasta fines que nos son los que la víctima
desea. Se le impide al anciano el uso y control de su propio dinero o
se le chantajea, explota económicamente.



Negligencia y/o abandono:




  1. Comprende un aspecto
    físico, es decir, no satisfacen las necesidades básicas
    del anciano: alimentación, cuidados higiénicos,
    vivienda, seguridad y tratamientos médicos.



  2. Emocional o psicológico,
    que consiste en negarle el afecto, despreciarlo, aislarlo e
    incomunicarlo, además de ignorarlo.




Maltrato institucional:
Algunos ancianos son abandonados por sus familiares o recluidos en
instituciones de salud (asilos), y es allí donde los
encargados de brindarles atención con frecuencia abusan de
ello, los privan de sus derechos o los vuelven objeto de abuso
económico. Asimismo, se llega a violar su libertad, puesto que
muchos de ellos ingresan n contra de su voluntad.



VULNERABILIDAD
EN INDÍGENAS



Se
le llama indígena a quienes descienden de pueblos reconocidos
por su particularidad en su sistema de trabajo,
en su lengua y en su tradición. Pueblos indígenas son
los que descienden de poblaciones que habitaban en el territorio
actual del país al iniciarse la colonización y que
conservan sus propias instituciones sociales, económicas,
culturales o políticas, o parte de ellas.



Los
pueblos indígenas están entre los grupos más
vulnerables del mundo y las poblaciones socio-étnica más
pobres. Constituyen un porcentaje significativo de la población
que sufren de discriminación y abuso a
causa de su ignorancia de sus derechos, y con ello muchos son
explotados laboralmente o simplemente no les permiten trabajar. Los
catalogaban como personas débiles que no importan ni tienen
derecho a nada, sufren de retraso e ignorancia, son tontos.







Al desconocer los
indígenas sus derechos y quedarse callados sobre las
violencias que sufren, además de que la mayoría no
entiende el español, se han convertido en un grupo vulnerable,
al no permitirles tener una adaptación psicosocial.



Pero
los individuos que pertenecen a la población indígena
tienen los mismos derechos humanos que otros individuos. La igualdad
y la no-discriminación son dos de los más importantes
derechos en el contexto de los pueblos indígenas. Esto
involucra el reconocimiento de las diferencias y el tratamiento de
los grupos de manera diferenciada. Tradicionalmente, los derechos
humanos son considerados derechos individuales, incluso cuando se
ejercen en comunidad con los demás. Muchos pueblos indígenas
ven sus derechos humanos como derechos colectivos. De hecho, los
pueblos indígenas gozan de ciertos derechos como grupo; estos
derechos se relacionan con la forma tradicional de vida de los
pueblos indígenas y su relación especial con su tierra
y los recursos naturales.







El
Artículo 11.1 del Pacto Internacional de los Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, reconoce el derecho de cada
uno – incluyendo los pueblos indígenas – “a
tener un nivel de vida adecuado para sí y su familia”.








VULNERABILIDAD
EN MUJERES



La posición
social de la mujer latinoamericana está mejorando, pero hay un
gran trecho por recorrer en educación, salud, ingresos y
empleo y participación social y liderazgo. Esta desventaja
social es una forma de vulnerabilidad. La pobreza femenina es una
forma adicional de vulnerabilidad. Es ampliamente reconocido que los
hogares encabezados por mujeres son más pobres que otros tipos
de hogares. La vulnerabilidad de género tiene, entonces,
dimensiones sociales y económicas.



La baja posición
social de la mujer se ha calibrado de distintas maneras, algunas más
complejas que otras. Tal vez la medida más simple, dramática
y sensible de la posición de la mujer en la sociedad sigue
siendo la tasa de mortalidad
materna, que a su vez refleja,
además de un inadecuado acceso a servicios de salud durante el
embarazo y el parto, los daños nutricionales a través
de la vida reproductiva y los efectos de una educación
subóptima. La mortalidad materna también podría
estar asociada con la violencia contra la mujer en el contexto
doméstico.



En general, América Latina
muestra tasas de jefatura femenina de hogares de alrededor del 20%
según los primeros censos. Tanto Nicaragua como El Salvador
muestran tasas por encima de esta media. Guatemala probablemente
tiene tasas similares aunque por ser un país
predominantemente indígena tiende a reportar a un hombre
como jefe de hogar aunque sea un niño.



En cuanto a la violencia la violencia
doméstica o intrafamiliar la ejerce y la padecen hombres y
mujeres, aunque la mayoría de los hechos de violencia,
independientemente de su forma (física, verbal, sexual,
emocional, patrimonial), naturaleza o consecuencia, es perpetrada por
varones en contra de las mujeres. Se calcula que una de cada tres
familias padece violencia, y las principales víctimas son las
mujeres.





El maltrato emocional, como se muestra
en el cuadro anterior, es la clase de ataque más frecuente
seguido de la violencia económica o patrimonial y sexual,
donde las mujeres de 30-34 y 50 o más años son las más
afectadas por estos tipos de violencia.